Este es un ejemplo de como la Iglesia Católica española colabora y fomenta la crueldad en nuestro país : Jesús Labiano, párroco de Roncesvalles (Navarra),  bendijo el 12 de agosto de 1998 la nueva plaza de torturas de toros de San Sebastián (Guipúzcoa), hecho permitido por el Obispado y en contra de las presiones que hizo ACTYMA en aquellos momentos, que fueron totalmente ignoradas,  para que por lo menos esa plaza no fuera bendecida por la Iglesia Católica.

La realidad es que cerca de  450 plazas de torturas de toros y otros espectáculos sangrientos son tutelados eclesiásticamente por la Iglesia española.

Este otro portavoz de la iglesia es Felipe Martínez, párroco de la Iglesia de la Misericordia de Alicante, y al mismo tiempo capellán de la plaza para torturar toros de esa ciudad.

Pero hay una actividad que le deleita especialmente y a la que dedica la mayor parte de su tiempo con el beneplácito del anterior obispo y del actual (Rafael Palmero Ramos) del Obispado ORIHUELA-ALICANTE, que es: promocionar el “toreo” entre los niños y jóvenes alicantinos, embaucando y captando adeptos con argumentos basados en que el futuro económico y reconocimiento social está en la profesión de verdugo de animales.

A este párroco le subyuga salir en la prensa, todo orgulloso de sus “faenas taurinas”, y no desperdicia oportunidad alguna para aparecer en los medios difundiendo las maravillas de la Escuela Taurina que bendice y ampara en Alicante.