

La realidad es que cerca de 450 plazas de torturas de toros y otros espectáculos sangrientos son tutelados eclesiásticamente por la Iglesia española.
Este otro portavoz de la iglesia es Felipe Martínez, párroco de la Iglesia de la Misericordia de Alicante, y al mismo tiempo capellán de la plaza para torturar toros de esa ciudad.
Pero hay una actividad que le deleita especialmente y a la que dedica la mayor parte de su tiempo con el beneplácito del anterior obispo y del actual (Rafael Palmero Ramos) del Obispado ORIHUELA-ALICANTE, que es: promocionar el “toreo” entre los niños y jóvenes alicantinos, embaucando y captando adeptos con argumentos basados en que el futuro económico y reconocimiento social está en la profesión de verdugo de animales.
A este párroco le subyuga salir en la prensa, todo orgulloso de sus “faenas taurinas”, y no desperdicia oportunidad alguna para aparecer en los medios difundiendo las maravillas de la Escuela Taurina que bendice y ampara en Alicante.
![]()


