CARTA AL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

 

´Alfaz del Pí, 20 de noviembre de 2007

 

Estimado Señor:

Usted ha sorprendido a España estos días anunciando  que la Iglesia Católica Española pide perdón por su papel en la Guerra Civil española.

Realmente lo más importante mantiene usted  en secreto:   los motivos por los que  la Iglesia Católica española tiene que pedir perdón. Nos gustaría saber qué pecados fueron esos y quiénes fueron las posibles víctimas de esos pecados.

¿No será esta incompleta petición de perdón una táctica de marketing para iluminar a los que tendremos que situar una crucecita en la próxima declaración de la Renta?

A nosotros, los que protegemos a las criaturas (animales) creadas por el mismo Dios que  creó al resto de las criaturas (humanos)  nos gustaría interpretar  que se pide  perdón por la colaboración y la doble moral que la Iglesia Católica española ha tenido y continúa teniendo en el fomento de los espectáculos/fiestas donde corre sangre y hay una tortura mortal de todo tipo de animales para divertir al pueblo.

 Con estos espectáculos bendecidos por la Iglesia  se  consigue  que  una parte del pueblo español esté lo suficientemente embrutecido como para que no se horrorice ante tanta barbarie, y además que  la Iglesia, con la excusa de honrar a algún sant@,  obtenga beneficios de estas fiestas paganas. (p.e. corridas benéficas, entre otras cosas)

También hemos pensado que podía ser un motivo de  petición de perdón la actuación de cientos de eclesiásticos que por toda la geografía española están fomentando la crueldad con los animales, al estilo de, entre otros,   Felipe Martínez (párroco en Alicante), o José Chamizo de la Rubia ( (Defensor del Menor en Andalucía),   que ejercen tan pronto como capellanes de plazas de toros como pervirtiendo niños en sus tareas de dirección y coordinación de escuelas  taurinas infantiles,

   Y   todos ellos actúan con el beneplácito de toda la Conferencia Episcopal Española...

Aunque también hay motivos para pedir perdón por no haber condenado  de una vez para siempre tanto los 12.000 espectáculos sangrientos callejeros con pobres indefensos animales que en España se practican anualmente para diversión de las masas,  como  el mantenimiento de 438 plazas para torturar toros que ustedes continúan bendiciendo en nombre de Dios y de la Iglesia, todas ellas con capillas con sus correspondientes capellanes.

¿Es por todo ésto por lo que usted  hoy pide perdón?   Y si no es por ésto, esperaremos a su próximo discurso,     a ver si cae la  breva.

Tenemos paciencia y fe cristiana,  y seguiremos esperando